Era indomable.

Era indomable, cualquier intento por conquistarme era imposible, no por propósito sino, por cuidado. De pronto en un descuido me encontraste tú, ahí, a la deriva; En mi punto más bajo, apareciste en mi vida, entraste sin permiso alguno. Sabía que estaba cediendo, pero hice caso omiso; la sensación que exploraba lo ameritaba. Sin esfuerzo me tuviste, a tus pies… a tu merced. Y al verme postrada ante tus encantos, desististe, me dejaste. Me dolió, no tanto como imaginaba; me hiciste fuerte, más aún. Las mariposas que estremecían mi cuerpo, las siento; sin embargo no logran desnudarme el alma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s